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Volver a la rutina, comer sano

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¿Acabas de volver de tus vacaciones y necesitas recuperar tu peso? Seguro que si eres de las personas que comen en la oficina o en cualquier caso fuera de casa te estás planteando si lo estás haciendo bien. Pues ha llegado el momento de consultar a una experta en la materia para que nos resuelva todas esas dudas. Liliana Velásquez es nutricionista y nos va ayudar a reeducarnos y mejorar esos hábitos que tenemos tan arraigados.
 
En las oficinas siempre pecamos de comer mal: sandwiches envasados, cafés de polvos, patatas fritas y otros «pecados» de la máquina.
En cuestión de peso, ¿cuánto se puede ganar pasado un año siguiendo esos malos hábitos?
 
Se puede llegar a ganar kilo, kilo y medio por mes.  Se debe a que hay un aumento de la ingesta de grasas saturadas y hay muy poca actividad física que nos ayude a quemar las calorías que se ingieren con lo que provocamos un desequilibrio entre la ingesta y el gasto. A medio plazo, además, generamos un trastorno del metabolismo porque no dedicamos el tiempo necesario a los momentos de la comida, ni a la digestión. Sumado a que estamos tomando grasas saturadas en exceso, generando así un desequilibrio nutricional que, a largo plazo, genera una dependencia hacia la comida insana. La grasa genera una necesidad de ingerir cada vez más cantidades de grasa y nuestro cerebro lo recibe como una orden necesaria y vital.
 
¿Cómo conjugar los horarios infernales con un menú saludable para la oficina? ¿Hay que ponerse irremediablemente a cocinar cuando llegamos a casa por la noche?

No necesariamente tienes que cocinarlo, cada vez hay más oferta de comida saludable que está cerca de la oficina o nos pillan cerca. Lo ideal es que tú lo cocines pero si no tienes tiempo o no te apetece no tienes excusa para llevar a cabo una buena alimentación. Lo importante es crear un hábito para sacar el espacio para comer aunque sea corto y siempre regular. Tienes que intentar comer a la misma hora cada día y reservar el tiempo exclusivo para esa actividad. Son cómodas las ensaladas que llevan algo más que verde. Combinando proteína como el pollo o el pescado o verdura con carbohidrato como el arroz o la pasta. De postre un yogur con cereales o fruta o un batido de fruta natural.

Lo que nunca debes hacer es saltarte la hora de la comida o engañar a nuestro estómago dándole pequeñas cantidades de alimentos insanos porque cuando estás reposado genera mucha ansiedad y al llegar a casa comes sin razón y sin masticar.
Si te gusta cocinar, la opción de hacerlo en tu día de tiempo libre siempre es una alternativa. Congelar y consumir a medida que lo necesitas. Y por supuesto, si tienes la suerte de ir a comer a casa de mamá los domingos, no desaproveches la oportunidad de llevarte sus tupper. Son sin duda, la mejor alternativa a la comida de oficina.
 

Volver a la rutina se hace cuesta arriba pero si al menos conseguimos comer sano nos sentiremos mejor con nosotros mismos.

¿Te apuntas al reto?